Variantes
Caída mata canto: por qué tu canto todavía no ha cobrado
Cuándo se cobra un canto en Caída mata canto, quién puede anularlo y qué ocurre al repartir o cuando cae el canto de mayor valor.
Ya jugaste las tres cartas, sabes que tenías un buen canto y el marcador no se mueve. En Caída mata canto (o también llamado "matando cantos"), eso puede ser exactamente lo que debe pasar: falta la respuesta del jugador que viene después de ti.
Este modo deja el canto pendiente mientras puede recibir una caída que lo invalide. La combinación de tu mano conserva su valor, pero cobrarla depende también de lo que ocurra sobre la mesa. Por eso el orden de las cartas que juegas merece atención, incluso cuando ninguna de ellas permite una captura grande.
La respuesta tiene dueño y tiene final
Solo el jugador inmediatamente siguiente puede matar tu canto mediante una caída. Puede hacerlo sobre tu primera o segunda carta, mientras el canto siga pendiente; la tercera deja su última oportunidad. Un jugador posterior no obtiene ese derecho simplemente porque llegue después a la carta.
La ventana termina con la primera jugada del siguiente tras tu tercera carta, dentro de la misma mano. Si hace una caída sobre una carta tuya y el canto sigue pendiente, lo invalida. Si no la hace, el canto queda validado. Para cobrar, además, tiene que ser el que gana entre los cantos que continúan vivos en ese reparto.
Piensa en una partida de tres personas. Ana tiene Registro y todavía no se lo han matado. Termina su mano echando un 12. Luis juega inmediatamente después y tiene otro 12: si hace la caída, Ana pierde ese canto. Si Luis echa un 3 sin hacer caída, se cierra esa última oportunidad y el Registro puede cobrarse. Marta, que juega después de Luis, no puede volver a abrirla.
El ejemplo muestra por qué mirar solo el valor de tu canto se queda corto. También importa qué puede responder quien está a tu lado en el orden de juego. Sus cartas siguen ocultas; puedes orientarte por lo que ya viste, pero no conocer con certeza lo que conserva.
Lo pendiente se resuelve antes de repartir
El reparto corta la caída en todos los modos de Caída. Una carta de la mano anterior puede capturarse después de recibir cartas nuevas, pero ya no sirve para hacer caída.
Eso afecta especialmente al echador, que juega último en cada mano. Si su tercera carta agota las manos de todos, el siguiente no recibe una oportunidad nueva al repartir. El canto pendiente se valida y, si le corresponde, se cobra antes de entregar las cartas nuevas.
En el último reparto ocurre lo mismo: se resuelve antes del conteo final. Ningún canto queda esperando dentro del ciclo siguiente. Si ese cobro alcanza veinticuatro puntos, decide la partida sin continuar el reparto o el conteo que ya no hace falta.
Matar el mejor canto puede dar paso a otro
Supón que en un reparto aparecen Registro, Vigía y Ronda. Registro tiene prioridad. Si sobrevive, es el único que cobra. Si lo matan, la oportunidad pasa a Vigía. Si también cae Vigía, queda Ronda.
No se pagan las tres combinaciones por haber sido anunciadas. Cada una conserva su situación y, entre las que siguen vivas, gana la de mayor jerarquía. Si el canto que pasa al primer lugar ya estaba validado, cobra en ese momento; si todavía espera respuesta, debe completar su propia ventana.
Esta sucesión cambia cómo se siente una mano con un canto pequeño. Una Ronda que parecía superada puede terminar valiendo puntos. Aun así, no conviene darla por ganada antes de que se resuelvan los cantos que tiene por delante.
Dos opciones que conviene distinguir
Caída mata canto se puede jugar con Experto apagado o encendido. Con Experto debes anunciar tu canto antes de lanzar la primera carta; uno que no anunciaste no compite. Sin Experto, el juego detecta la combinación.
Tribilín mata partida es otro ajuste independiente. Si está activado, un Tribilín válido vale veinticuatro, pero en Caída mata canto debe sobrevivir hasta validarse. Anunciarlo no salta esa espera. El pedido automático de canto que existe en Tradicional tampoco se usa aquí.
Si vienes de Tradicional, fíjate durante unas manos en el jugador que sigue a cada canto. Ver quién responde y en qué momento se cierra la oportunidad ayuda a entender el marcador mucho mejor que esperar los puntos apenas salga la tercera carta.